“…Patricia tiene una clara voz de autora que se nutre desde el corazón. Puede ser que este acercamiento no esté de moda en un mundo escénico donde imperan el danza-teatro, el gusto por la exploración del movimiento en sí, o lo performativo. Yo diría que estas corrientes no ejercen gran influencia en las obras de Patricia Ruz. Su exploración va por otro lado. En unos tiempos en los que reina lo conceptual, Patricia se aferra a lo humano. Y lo que es más a lo humano en su versión más artesanal, donde los objetos, las texturas y los colores están llenos de emociones y lecturas. Es un proceso de elaboración larga. Allí está dibujando, cosiendo, escuchando, con materiales diversos y un gusto por los pequeños detalles. Hay una fascinación por los procesos de transformación en todos sus sentidos que imagino motivada por un profundo deseo desde el optimismo y la esperanza.
De la misma manera, se nutre de una amalgama de lenguajes de la danza en el que entran la danza contemporánea, la española, el jazz o el cabaret y su fascinación por lo oriental, todo pasado por el tamiz de lo humano.
El mundo escénico de Patricia es teatral, su relación con la música anclada en el ritmo y la emoción, en la que su disfrute como intérprete funciona como potente motor y contagia a sus creaciones. Tiene una vertiente espiritual que alimenta sus creaciones, incluso cuando le apetece ser gamberra.
“Green” la nueva creación que presenta y un retorno a un formato más grande, es un canto a la tierra, un regalo que la coreógrafa propone a la madre que nos acoge a todos y a la que cuidamos poco. Se presenta como un recién nacido, envuelta de cariño, con ganas de crecer. La imagino cogida de la mano del público mientras da sus primeros pasos en el escenario.”

Laura Kumin. Pre-texto número 23, publicado el 28 de abril del 2017. más info

“Ensayo para un beso, con coreografía y dirección artística de Patricia Ruz. Dicen que el lenguaje es el mejor vehículo para comunicarnos; bien, pues en esta ocasión, las palabras se atropellan en mi mente para intentar expresar cada una de las imágenes que se iban desgranando en el escenario y no consigo ponerlas en orden para que cuenten toda la belleza, sensualidad y armonía que pudimos contemplar. Vivimos tiempos confusos en los que no sabemos por donde empezar a construir; buscamos salidas frente a muros, respuestas donde todavía no han terminado las preguntas y vamos así de lo pequeño a lo grande, perdiéndonos en el camino. Ver Ensayo para un beso nos reconcilia con el detalle, la caricia, la tolerancia, la emoción, el amor, la vida en definitiva, de una forma sencilla, sin grandes aspavientos, sin petulancia, sin subrayados, simplemente mostrándonos otro posible mundo, en el que lo importante es lo pequeño, lo frágil, lo otro. Creo que si los médicos y políticos recomendaran ver este trabajo, este cuento mágico, nos ahorraríamos muchas enfermedades del cuerpo y la mente.

Primer Acto. Bailar lo imposible. Adolfo Simon. 2001

“La coreógrafa Patricia Ruz presenta en Madrid un montaje que incorpora intérpretes discapacitados. Es actriz, bailarina, divertida y melancólica, pero cuando sale a escena tintinea por sus venas sangre andaluza. Patricia Ruz, presenta en el festival Madrid en danza “A piel de pies y más pies” espectáculo del Tinglao en el que intervienen intérpretes con y sin discapacidades físicas.
Patricia no hace distinciones entre discapacitados y no discapacitados:

El país de las Tentaciones. Javier Vallejo .Un batiburrillo de diferencias. Jueves 17 de abril de 2003.

“También recibió una gran acogida del público la compañía madrileña El Tinglao, en su primer visita a En Pé de Pedra. A piel de pies, jovial coreografía de Patricia Ruz, premiada y presentada en diversos eventos nacionales y foráneos.
Proponía una fantasía de variaciones y parodias de un imaginario reconocible de cuentos y musicales, cenicientas y magias, a partir de una ristra de zapatos diversos y un asiento, en un sorprendente ejercicio de integración de las diferencias físicas que la compañía ha sabido cultivar sin asomo de paternalismo o exhibición de feria”.

Revista de teatro Primer Acto. José Henríquez.2003

“Patricia Ruz, una experimentada maga de la interpretación sin barreras, baja (o sube) al nivel de la calle; de lo que aparentemente no tiene técnica porque domina muchas, hasta poder esconderlas.
Alas es una miniatura, un bosque imaginario donde ninfas juguetonas, bromistas y tiernas hablan en jerga, sueñan y se disputan sus objetos queridos: una radio, un porro, una fotografía o una escoba. Sueños de volar que al final se quiebran.
El corral de comedias vuelve a ser entonces el estrecho patio de vecinos con ruido de noticiario, y los que asisten al teatrillo se van con la sensación de que Ruz despierta y conduce las posibilidades expresivas de cada una de las actrices o bailarinas. Con el juego del teatro, nos lleva al huerto que ella planifica, como de la nada al todo. Toda una delicia”.

El Mundo. “Anchura de criterios en los Veranos de la villa” por Julia Martín.13 de julio de 2004.

“Y de pronto, como por arte de magia, el Certamen Coreográfico de Madrid adquirió una dimensión ética. Dos hermosas chicas, un apuesto caballero, una enana y una poliomelítica bailaban alegremente la música de Frank Sinatra. Por unos cuantos minutos, los ocupantes de la platea olvidamos nuestros años de demipliés y disfrutamos inocentemente del increíble placer de estar vivos, de ser personas, de movernos y poder bailar.
Conmovidos por el suceso aplaudimos por largo rato al final de la obra en una especie de catarsis. Un impulso orgánico dictaba nuestra ovación. Habíamos asistido a un curso que no esperábamos; algo así como el certamen de la supervivencia. Recibimos una buena lección. ¿Y qué sentido tiene ahora un ganador ?¿Quién era mejor?¿el más alto?¿el que giraba más?¿El guapo?¿ o la enana?
Una democrática declaración sobre la igualdad de capacidades expresivas de los cuerpos sobre el escenario, había anulado toda posible competencia. Por una vez, el certamen Coreográfico de Madrid lo habíamos ganado todos, y nuestro primer premio era una reflexión.
¿Qué sucedió?¿Un cuestionamiento provocado por comparaciones?¿La transgresión de trabajar con cuerpos no convencionales?¿Haber llevado el circo a un teatro? Quién piense esto puede comprarse una buena silla de ruedas para su criterio, o buscarse una buena terapia para esa terrible discapacidad que es la “normalidad”?¿No será simplemente que nos impactó ver a cinco personas diferentes con la increíble serenidad de ser ellas mismas sobre el escenario? Tal vez si todos los profesionales de la danza tuviésemos esa capacidad de auto aceptación, nuestro trabajo dejaría de ser un mero adorno de festivales y podría llegar a la gente común y corriente. Quizá ni siquiera harían falta concursos que nos indicasen quienes somos mejores y quienes peores”

Revista “por la danza” 2000. “El placer de estar vivos y poder bailar”. Alberto García

Dice Domingo Ortega:… “Has parido una artista de ti misma. Te has quebrado para comenzar a bailar. O mejor dicho, para dejar de bailar. Porque cuanto menos bailas, más nos acercas al abismo de la pureza”…
http://www.ophelia.es/teatro-y-aparte/criticas/con_la_yema_de_los_dedos/

Revista Ophelia de teatro y otras artes. "Para ver los huecos y los vestidos". Domingo Ortega.

diseño y desarrollo web: dátibus